Con el punto de mira geoestratégico en Grecia...

Escrito por albertorv76 06-07-2015 en politica. Comentarios (0)

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Tsipras arriesgó y la jugada, desde el punto de vista táctico no le ha salido mal. Su liderazgo se reafirma. Tampoco es que haya ganado. El resultado del referendum, y el hecho del mismo, no deja de ser el fracaso colectivo de una negociación política rota. En Grecia se ha ensayado el modelo ideológico neoliberal más agresivo con las personas, con los pueblos, y en ello ha habido poco de política económica y mucho de ideología económica. Pero con un 62% de la población griega a favor del NO, del "oxi" en el idioma heleno, es evidente que el llamado #greferendum, origina una nueva situación política en la vieja Europa, con una oposición frontal a las políticas neoliberales del Eurogrupo y la Troika, avaladas por el FMI.

Cierto es que Grecia requiere ajustes y reformas. No es cierto que no haya hecho deberes en los últimos años. La presión fiscal hoy en Grecia está casi 5 puntos por encima de la española, y ha luchado especialmente contra el fraude fiscal. Y todo ello ante una sociedad empobrecida, hiperendeudada y poco diversificada en su economía, pero sometida a una especie de "chantaje económico" sin precedentes, por el cual se intenta justificar una supervivencia extrema, basada en el pago de un préstamo con unas condiciones exageradas, que hacen que el deudor (Grecia) no pueda asumir la devolución de la deuda en las condiciones acordadas con el creditor (resto de países de la UE a través de bancos, fondos de inversión). El sistema es complejo, es un entramado, una maraña interesada para sacar provecho de la mala gestión histórica de un país, tantas y tantas veces expoliado...

Reitero, que desde mi punto de vista, creo que el #greferendum no tiene vencedores ni vencidos, no es el éxito de Tsipras sobre la Troika, ni obliga o incita a Grecia a salir del euro o de la misma UE. Esto no es viable. Grecia se encuentra en un espacio geoestratégico claro, a puertas del desestabilizado oriente próximo, en una encrucijada de culturas, de entrada de energía y suministros básicos a la vieja Europa, de control de inmigración y refugiados de todo tipo, en especial del pueblo sirio, y en su territorio, alberga cuatro bases de la OTAN...

Por ello, y esperando ver los movimientos próximos, los matices y las soluciones políédricas a este "conflicto", en clave interna y en clave externa, lo que sí que ha hecho Tsipras, es jugar con maestría la carta, su baza del papel geoestratégico. Los del sur, por ahí tienen las de ganar siempre. La periferia gana al centro en cuestiones de geopolítica. En el fondo, toda esta historia, nada nueva, vuelve a poner de manifiesto que para que exista un centro de poder ha de existir una periferia de contrapoder, al igual que para que haya derecha debe existir una izquierda, que en este caso, y ya son demasiados, ha desaparecido del mapa. Me refiero a la socialdemocracia europea. La he echado de menos, y sigo creyendo que es imprescindible su existencia para una Europa de las personas, solidaria, equilibrada y justa. Hoy no es así, y de seguir así, el riesgo es de desintegración paulatina del proyecto de la unión, y tal vez, de la socialdemocracia que tanto luchó por ella... veremos.