Blog de Alberto Rodríguez Villarreal

ciudad

Desde los tejados...

Escrito por albertorv76 04-09-2015 en reflexión. Comentarios (0)

Una de las primeras cosas que hago cuando llego a una ciudad, a un pueblo, es intentar subir a algún edificio, mirador, o cualquier elevación natural sobre la cota del suelo que piso, con el objetivo de ver las azoteas, los tejados, los terrados, las cubiertas de los edificios y casas, lo que algunos arquitectos han denominado la cuarta fachada.

En breve, expondré una pequeña recopilación de fotos que he ido haciendo de azoteas y tejados en los últimos meses. La miniexpo se llamará “Azoteas geográficas” y se podrá ver en La Tasca Celler 1830 de Viladecans. Por ello os presento una serie de reflexiones acerca del objeto principal de la expo.

Me interesan las azoteas, tejados, terrados y cubiertas. Me interesan porque nos muestran una parte habitualmente escondida de la manera de vivir de las gentes que habitan esa ciudad o ese pueblo, o por la manera mediante la cual el hombre ha adaptado sus construcciones a las condiciones físicas y ambientales para superar el determinismo geográfico instalado en cada región.

Además creo, y lo creo con rotundidad, que las azoteas son bonitas y estéticas desde el punto de vista paisajístico, y son un conjunto armónico (aunque a veces algo desentone…) que nos ofrece otra perspectiva de la ciudad.

Reivindico el valor geográfico de la azotea, del tejado, del terrado, de la cubierta, como un espacio pleno, no sólo como la tapadera de nuestras casas. Un espacio con potencial ambiental, paisajístico y funcional, y también y por qué no, social. Utilicemos las azoteas con fines culturales, lúdicos, recreativos, con ganas de hacer cosas teniendo como escenario, como fondo, la propia ciudad  en su conjunto.

Miramos siempre de arriba para abajo y de abajo para arriba. Es una práctica habitual, probablemente por ese punto de chafardería que tiene nuestra condición humana. Desde las azoteas vemos lo que pasa ahí abajo y nos encanta. Acabo con una pregunta y una respuesta. ¿No os parecen interesantes las azoteas miradas desde otro punto más alto, algo así como mirar al que siempre tiene la opción de mirar o mirar aquello que es dificil ver desde cotas inferiores? A mí sí. Creedme, están llenas de sorpresas…

Que 25 años no es nada... o tal vez sí

Escrito por albertorv76 03-07-2014 en cultura. Comentarios (0)

1404467500_al-carrer1.jpgViladecans, año 1989. 1er año del Festival de Teatre Al Carrer. En aquel momento, la idea de un festival de artes escénicas de calle, chocaba con la “cultura establecida”, la de los circuitos oficiales, la de los teatros de formato clásico, los liceos... Viladecans iniciaba en aquel momento, un camino que se ha ido haciendo cada vez más notable en el mundo de la cultura catalana, y en especial en la metropolitana. Inicialmente se nutrió de compañías extranjeras, que venían de países donde el teatro de calle, el circo, los malabares y otras disciplinas del arte estaban claramente arraigadas. Hoy, el Festival tiene una presencia evidente de compañias nacionales e incluso locales y su proyección es indiscutible.

Además del Festival, en los últimos años se han consolidado en paralelo las jornadas profesionales para la gente del sector. Programadores, críticos, artistas, instituciones hablan, discuten y reflexionan sobre el papel social de la cultura y de las artes escénicas de calle. Y todo ello en un contexto dificil para el mundo de la cultura, sin ayudas de los gobiernos, con IVA’s del 21%... Pero si algo es la cultura, es intuición, supervivencia, improvisación... llegarán tiempos mejores y gobiernos nuevamente más respetuosos con ella

Este año, tras 25 ediciones, más de 1.000 representaciones acumuladas, el Al Carrer del 2014 nos trae a 41 compañías, 44 espectáculos, 94 actuaciones y más de 100 horas de representaciones, que se darán en 10 espacios públicos de la ciudad concentradas en 3 días.

El Al Carrer es éso, calle, plaza, espacio público compartido. Es movida, es ciudad vivida, es fiesta, es verano, es sentarse en el suelo, es ganas de pasarlo bien, es gente, familias, de aquí y de allá, es encuentro intergeneracional, personas que miran, pasean, se paran, interpretan, que asumen conceptos, que a veces no entienden nada de lo que el artista les está queriendo decir... lo que pasa en el Al Carrer no deja indiferente a nadie. En esencia éso es la cultura.

25 años y que sean, como mínimo, otros 25 más. ¡Disfruten y vean!