#jesuischarlie

Escrito por albertorv76 08-01-2015 en opinión. Comentarios (0)


Clara y contundente es esta afirmación. La masacre contra la redacción del semanario francés Charlie Hebdo en París no es más que una revancha de la sinrazón, el fanatismo y el extremismo más voraz, de aquellos que pretenden imponer el pensamiento único, su pensamiento único.

Los de Charlie Hebdo no eran buenos ni malos. Simplemente relataban, mediante la sátira y la ironía, los acontecimientos. Las cosas pasan, es así, y son producto de decisiones políticas, no siempre acertadas. Los de Charlie Hebdo simplemente nos las contaban con humor, un estilo propio que se ve reflejado en muchos países en otros semanarios... Al respecto, conmueve ver como todos los ilustradores y dibujantes, que son ya patrimonio de la humanidad, han "afilado" sus lápices y han respondido con contundencia a la barbarie que ha supuesto el asesinato de los de Charlie Hebdo. Y sí, tres terroristas yihadistas, han asesinado a quienes no pensaban como ellos, incluso ridiculizaban sus posturas viscerales y atávicas, en nombre de un Dios inexistente (porque si lo hay, no debe ser así en ningún caso), pero el alma, el espíritu de Charlie Hebdo sigue y seguirá vivo, porque una cosa está clara: la libertad de expresión no es negociable.

El mundo entero se ha volcado en una corriente solidaria y fraternal hacia los de Charlie Hebdo pero conviene fijar hacer dos reflexiones. La primera es que el humor sátiro no está bien visto por el poder, no tanto el visible (aquel que podemos votar en democracia cada cuatro años, que lo acepta, muchas veces a regañadientes...), sino por el poder invisible, que representan las religiones, las grandes corporaciones, las grandes estructuras que sustentan el capitalismo vigente. El pensamiento único no se lleva bien con el humor, y mucho menos con el humor sátiro. La segunda reflexión es que vivimos en un momento convulso, tanto económico como social, y que esto es así por decisiones políticas. Las cosas son como son porque así se quiere que sean. Pueden ser o podrían ser de otra manera, si así se quisiera. El contrapunto de la ironía ante la cruda realidad vivida, es el oxígeno que tiene una sociedad anestesiada por la práctica de otro fundamentalismo, el  "yihadismo económico", que quiere perpetuar un mundo dividido en bloques, entre pobres y ricos, buenos y malos, regiones de confort y regiones de amenaza... 

No nos equivoquemos, lo de ayer en París es un episodio más de la catástrofe del sistema global. Desde occidente creemos que lo tenemos todo controlado, y nuevamente, el ataque al corazón de la vieja Europa nos conmueve y nos toca de cerca. Y ahora, las posiciones de la extrema derecha se harán si cabe más contundentes, y alguien intentará promocionar nuevamente la cultura del miedo al Islam, sin separar las cosas, sin filtros, con pretensión homogenizadora y fijando claramente que los occidentales somos los buenos.

Repetiremos errores nuevamente. Y aunque hoy #jesuischarlie, no dudemos que en el fondo no son buenos tiempos para el humor. Nos quieren tristes y resignados, las dos componentes indispensables para el sometimiento y la aceptación de que las cosas son como son porque no pueden ser de otra manera. La libertad de pensamiento también es innegociable.